viernes, 8 de febrero de 2013

Oración: "A mí me lo hacéis"


LO QUE HAGÁIS AL MÁS PEQUEÑO DE LOS MÍOS,A MÍ ME LO HACÉIS…

Cuando tuve hambre, tú me diste de comer,
Cuando tuve sed, me diste de beber.
Lo que hagáis al más pequeño de los míos,
es a mí a quien lo hacéis.
Ahora, entrad en la casa de mi Padre.

Cuando yo no tenía vivienda, tú me abriste tus puertas,
cuando estaba desnudo, me tendiste tu manto,
cuando estaba cansado, me ofreciste reposo,
cuando estaba intranquilo, calmaste mis tormentos,
cuando era niño, me enseñaste a leer,
cuando estaba solo, me trajiste el amor,
cuando estaba en la cárcel, viniste a mi celda,
cuando estaba en la cama, me cuidaste,
en país extranjero, me diste buena acogida,
parado, me encontraste empleo,
herido en combate, vendaste mis heridas.

Buscando la bondad me tendiste la mano.
Cuando yo era negro, o amarillo, o blanco,
Insultado y escarnecido,
Tú llevaste mi cruz.
Cuando era anciano me ofreciste una sonrisa,
cuando estaba preocupado, compartiste mi pena,
me viste cubierto de salivazos y de sangre,
me reconociste bajo mis facciones sudorosas,
cuando se mofaban de mí, estabas cerca de mí
y cuando yo era feliz, compartías mi alegría.

Es preciso que nosotros llevemos esta vida,
Para llevar la paz y la justicia a los hombres.
La obras son nuestra única manera de expresar
Nuestro amor a Dios.
Es preciso que nuestro amor
se expanda sobre todas las personas.
Dios da lo que falta: el amor y la gracia.

(Madre Teresa de Calcuta)



 ¡Cuánto se parecen estas palabras de la M. Teresa de Calcuta a las que pronunció Jesús!: 

«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán reunidas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.”

Entonces los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?”
Y el Rey les dirá: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.” (Mateo 25, 31-40)

Padre nuestro...

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