La Anunciata está extendida por
veinte países, cuatro continentes, con la misión de “iluminar las tinieblas de
la ignorancia con la sana doctrina”. Hoy,
mientras nos preparamos para la fiesta de S. Francisco Coll (el día 19) nos
dejamos invadir por el espíritu que le marcó a él para hacer de la Anunciata uno de esos “lugares”
desde los que anunciar el Evangelio.
Fragmento de la carta que el P. Coll dirigió a Fray José Sanvito,
Vicario General de la Orden,
donde expresa el objetivo de la
Fundación:
“Habiendo dedicado muchos años,
como misionero apostólico y dominico exclaustrado a la predicación… observé que la
causa de la desmoralización de los pueblos era la ignorancia… esto me dio a
entender que uno de los medios más a propósito sería la fundación de una
congregación de Hermanas terciarias dominicas, que tuviese por objeto la
enseñanza de las niños en los pueblos y ciudades”.
Y, un segundo texto, del obispo de Gerona Florentino Llorente y Montón,
donde hace mención expresa a la atención de la mujer:
“A la educación de las niñas se
dedican con solicitud en algunos pueblos, desde no hace mucho tiempo, las
hermanas de la tercer orden de Santo Domingo, que llevan ciertamente una vida
pobrísima y verdaderamente laboriosa. Así pues, se puede decir que la divina
providencia ha suscitado esta realidad para salir generosamente
al paso de la necesidades de la mujer” (T, 657).